Nos especializamos en comunicación corporativa y gubernamental, comunicación electoral, gabinete de prensa, agenda de medios, media training, gestión de comunicación de crisis, organización integral de eventos sociales y académicos, relaciones públicas, estrategia de social media, producción y creación audiovisual.

  • Comunicación Estratégica

    Nos especializamos en Comunicación Corporativa y Gubernamental, Comunicación Política, campañas electorales, Media Training, gestión de comunicación de crisis, agenda de medios, estrategia de social media, eventos sociales y académicos, relaciones públicas, identidad corporativa, marketing.

  • Prensa y RRPP

    Destacar el valor de tu servicio o producto frente a los de la competencia es cada vez más una cuestión de realizar acciones de relaciones públicas y difusión periodística. Qué, cómo y a quién me dirijo son cuestiones fundamentales.

  • Monitoreo y escucha de medios de comunicación

    Conocer la agenda de los medios te permite ir un paso adelante. Contarás con un radar de iniciativas y monitorización de temas, tanto por fuentes públicas como por fuentes propias. Toda una unidad de inteligencia a tu servicio con la que tendrás información oportuna en tiempo y lugar. Conseguirás prevención, anticipación y oportunidades para defender tus intereses en la toma de decisiones.

  • Campañas electorales.

    Construimos empatía, comunicando de manera efectiva sus propuestas en los distintos medios. Posicionamos ideas fuerza en la población, utilizando los mejores recursos del marketing, el diagnóstico de escenarios y la investigación de mercado para lograr el éxito de su marca política. Fortaleza contra debilidad, siempre.

  • Comunicación de gobierno.

    Asesoramos a las autoridades políticas y funcionarios en el diseño de programas y estrategias que les permitan acercar la percepción de la población con los resultados de su trabajo al servicio de la ciudadanía. Realizamos media training (entrenamiento de voceros) para un impacto positivo. Trabajamos por una comunicación eficiente de logros.

  • ¡Tu satisfacción total es nuestro propósito!

    Comunicas aunque no lo pretendas, así que hazlo de forma creativa, planificada y profesional. Diseñamos planes de comunicación corporativa, externa e interna, así como acciones de relaciones públicas, para difundir y consolidar la imagen y actividad de nuestros clientes entre todos sus públicos estratégicos.

Borges, el arte de conversar - Cultura - Cultura - ABC.es

Borges, el arte de conversar - Cultura - Cultura - ABC.es


Borges estaba ante mí. Mirando a lo lejos, hacia un infinito que se extiende dentro de su propio cuerpo...
-Me siento como si me estuviera examinando...
-No. ¿Por qué? Deje que la timidez corra de mi cuenta.
Ya me ha captado. Tiene los sentidos del alma muy aguzados.
-Me llamó la atención una frase de usted en su cuento «El otro».
-... ¿Está segura de no haberla inventado usted?... Porque a mí, la gente siempre me regala frases.
-Quizá le asediamos, le repetimos siempre las mismas preguntas...
-Y yo doy siempre las mismas contestaciones. Porque no soy muy inventivo. Suelo repetirme. Suelo plagiarme... Sí. Ustedes me atribuyen frases ingeniosas que yo, naturalmente, repito después. Pero que han sido inventadas por ustedes. En las entrevistas trato de no cerrarme. A mí me gusta la conversación. Por eso me dolió pasar tres meses en Michigan. Allí se ha perdido el arte de hablar. La gente no conversa: es muy triste. Dicen sólo «why» o «qué»... Debemos conservar ese arte, que inventaron los griegos y que luego Platón usó como vehículo literario. Los griegos ya habían estado hablando con Sócrates, pero la idea de recoger aquel diálogo fue de Platón. Yo creo que Platón sentía la nostalgia de Sócrates y quiso jugar a que seguía hablando con él. Bernard Shaw llegó a decir que Sócrates era una invención del dramaturgo Platón. Igual que Cristo fue una invención de los cuatro evangelistas.
-Vamos a charlar del futuro que tiene por delante; de algún deseo que le quede por cumplir.
-A pesar de mis ochenta años, tengo varias esperanzas... y un deseo muy emocional: yo quiero conocer la China y la India, que, de chico, descubrí en los cuentos de Kipling... Conozco las dos puntas del Oriente: Andalucía -que para nosotros es el Oriente- y el Japón. Me gustaría conocer lo que queda entre esos dos extremos: la China, la India y Persia...
Miro los ojos de Borges, que ven a través mío; pero a mí no me ven. En sus condiciones, ¿cómo puede conocer un país?
-Es que no tengo otro recurso. Además, yo sé que ese conocimiento no será ilusorio. Cuando estuve en El Cairo, y pude tocar las pirámides y me dijeron: «Aquí, a unos pasos, está la Esfinge»..., me sentí muy emocionado. Me incliné y levanté un poco de arena..., y pensé: «Bueno, de algún modo estoy modificando el Sahara...»; de un modo muy modesto. Eso bastó para que llorara de emoción... Yo puedo decir que estuve en Egipto y en Japón, aunque mis ojos vieran tan poco... Hay algo en estar en un lugar... Ahora, lo que veo es más o menos lo mismo que en Buenos Aires: veo mis manos que se mueven, y sé que son mis manos; veo mi bastón chino, y sé que es mi bastón... Lo demás son luces, sombras, una neblina grisácea, azulada... ¡Pero no importa!: yo sé que estoy en España, que estoy conversando con una española...
-Quizá capta incluso sensaciones que no podemos captar los demás.
-Creo que sí. Creo en la transmisión de pensamiento. No es un fenómeno insólito. Se da continuamente. ¿Por qué uno siente la amistad o la enemistad? ¿Por qué se enamora usted de una persona?... Por algo que está más allá de las palabras.
-Usted acepta como válidas todas las opiniones.
-No me gusta estar en desacuerdo. El acuerdo es más amistoso, más simpático. El desacuerdo corresponde a la juventud. Cuando yo era joven, era fácilmente polémico. Me gustaba ser revolucionario.
Su conversación está llena de pausas. Es difícil calcular si cada pausa es el final de un tema o el reemprender el hilo de la frase.
-Ya no me gusta la polémica. La discusión es un medio de llegar a una verdad. Un diálogo es siempre una colaboración. Espero que estemos colaborando los dos en este momento.
-Cuando se publica una narración suya, ¿siente que ya no le pertenece?
-Bueno, uno publica algo para librarse ya de ese tema, ¿no?, para quitárselo de encima. Alfonso Reyes me dijo: «Publicamos para no pasar la vida corrigiendo borradores».
-Usted siempre afirma que está insatisfecho de su pasado.
-¡Vistas mis obras completas...! Estoy de acuerdo con algunas páginas. Me resigno a las otras sin mayor entusiasmo. Si va a Buenos Aires, usted no encontrará en casa ni un solo ejemplar de un libro mío: Mi biblioteca es elegida, y ¿quién soy yo para colocarme junto a Séneca, Quevedo o Bernard Shaw?...
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El Frente de Defensa y un viejo mal: la traición

Ítalo Jiménez Yarlequé

Nació para reconstruir, fortalecer y consolidar el tejido social de nuestra provincia; vio la luz como enérgica respuesta a la problemática que afectaba a esta parte del país y las justas aspiraciones de sus pobladores; como un puño a blandir ante el abuso y la postergación de los gobernantes de turno; para afrontar las dificultades generadas por la atomizada y desarticulada organización sindical, que debilitaban las demandas sociales. En fin, prorrumpió para darle una firme voz contestataria, a la vez que propositiva y democrática, a un pueblo que veía como el tren de las oportunidades pasaba de largo una y otra vez, sin parada alguna, ante la sonriente complicidad de un Estado que persistía –y persiste- en favorecer otras tierras y en postergarnos sistemática y crónicamente. Encendió algunas luces de esperanza –con logros y desaciertos- que ahora palidecen y se apagan.
El Frente de Defensa de los Intereses de la Provincia del Santa tuvo memorables jornadas contra el fujimontesinismo, contra el toledismo y contra el aprismo, en tanto y en cuanto, gobiernos que miraban nuestra localidad de costado, especializándose en promesas que nunca cumplieron y en poner trabas y trampas para retardar, sino cercenar, nuestras expectativas de desarrollo y bienestar… Pero, lamentablemente hoy ha devenido en comparsa y patético Felipillo del poder amarillo encaramado en el Gobierno Regional de Áncash, al cual hace coro, en vez de lanzarle frontalmente la exigencia de avanzar con efectividad en la ejecución de los proyectos prioritarios que se comprometió a ejecutar.
El Frente de Defensa, ¡qué duda cabe!, ha claudicado ante el insaciable apetito de algunos canallescos dirigentes que han utilizado una vez más su posición dirigencial para tratar de enrumbar sus proyectos y afanes personales, a costa de arriar las banderas de control y fiscalización del poder. Insoslayablemente, una voracidad electorera los anima a traicionar los principios que fingieron defender cuando, teatralmente, enfrentaron a la anterior dirigencia acusándola, ¡vaya ironía!, de aconchabarse con César Álvarez y su cuestionado entorno político. Venta de conciencias, que le llaman.
Al igual que quienes antaño fueron blanco predilecto de sus críticas más ácidas y mordaces, ahora también Juan Chuiz –y junto a él su corte de convenidas pirañitas hambrientas de un pedacito de poder- ha perdido legitimidad, con lo que se vuelve cómplice de la ineficacia e ineficiencia que mantienen en el atraso y postergadas las obras más prioritarias que deben traer progreso y bienestar a la provincia del Santa.
Se impone una purga y la extirpación de los elementos cancerígenos que han puesto en un estado de enfermedad servil al Frente de Defensa de los Intereses de la Provincia del Santa, para favorecer con sus silencios y sus cortesanos ‘chí cheñol’ al movimiento político que desgobierna Áncash. La sociedad necesita de reales y sinceros canalizadores de sus demandas y aspiraciones.
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El Odio de los Bienintencionados

 

A comienzos de diciembre, luego de un agradable paseo por los Barrios Altos, me encaminaba con un amigo hacia la avenida Abancay por el Jirón Ancash, cuando nos sorprendió encontrar un letrero en una casona: MUSEO AFROPERUANO.
El ingreso era libre y había servicio guiado. Nos mostraron los mapas del tráfico de esclavos hacia el Perú, las escrituras notariales de compra de personas (muy formales eran los propietarios) y un acta de liberación de un esclavo en tiempos de Castilla. Como el museo es interactivo, en la sección de instrumentos musicales, también estuve agitando una quijada de burro.
En los siguientes días comprobé que, como yo, ninguno de mis amigos había escuchado hablar de un museo tan importante. A mí entender, este desconocimiento general se debía a su promotora: nada menos que la congresista fujimorista Martha Moyano. Probablemente algunos medios de comunicación habían preferido no difundir alguna información que pudiera mejorar su imagen.
A mi entender, es muy difícil descalificar totalmente a una persona y los personajes públicos también lo son. Sin embargo, en el Perú solemos hablar de muchos de ellos como si fueran individuos absolutamente viles y abyectos. En realidad, siendo objetivos, encontraremos acciones positivas aún en personas que por razones muy válidas rechazamos. Por ejemplo, Alan García inauguró en su primer gobierno las primeras Comisarías de la Mujer; el servicio militar obligatorio fue abolido por Fujimori, con lo que también terminaron las levas en las zonas rurales y las gestiones de Juan Luis Cipriani lograron que el Seminario San Cristóbal de Ayacucho se transformara en uno de los más hermosos centros culturales del Perú, donde he asistido a varias actividades de derechos humanos.
Reconocer acciones acertadas de políticos o funcionarios en nada elimina su responsabilidad frente a faltas o delitos, ni tampoco impide que se puedan criticar sus errores. Cuando fue Alcalde de Magdalena, el cuestionado Francis Allisson promulgó la primera Ordenanza contra la discriminación y promovió numerosas actividades antirracistas en los colegios del distrito. Luis Castañeda, pese a desesperantes demoras, renovó las avenidas Petit Thouars y Arenales y reestableció el sistema de paraderos que parecía que nunca había habido en Lima. Además, en una decisión de gran valor simbólico, retiró la polémica estatua de Pizarro de un lugar de homenaje, para instalarla en un parque temático.
Una de las razones por las que es tan frecuente a la descalificación personal de alguna figura pública es que los medios de comunicación periódicamente parecen necesitar un chivo expiatorio que quemar en la hoguera. Muchos reportajes se regodear en exhibir al “corrupto de la semana”, en lugar de enfrentar los asuntos de fondo que hacen endémica a la corrupción. En otros casos, se dedican carátulas o titulares no a lo que determinado personaje hizo, sino a lo que dijo, normalmente citado fuera de contexto. A veces, a lo que dijo algún familiar, como la madre de Ollanta Humala o el padre de Lourdes Flores.
El otro factor es la ausencia de debates ideológicos en las campañas políticas. Difícilmente puede encontrarse diferencias en los planteamientos económicos de Alejandro Toledo, Jaime Bayly, Lourdes Flores, Alex Kouri, Keiko Fujimori, Luis Castañeda, Alan García o Yehude Simon. Por ello es que las simpatías y las antipatías tienen que ver con elementos personales, muchas veces intrascendentes.
Lo más peligroso es cuando también quienes respaldan una causa justa terminen cayendo en el rechazo total a una persona, perdiendo inclusive criterios de humanidad y sintiendo satisfacción en el sufrimiento del otro, como si esa fuera una meta.
Hace unos años estaba promoviendo con varios amigos una campaña para que el General Clemente Noel fuera procesado por los numerosos crímenes cometidos contra campesinos de Ayacucho. Encontrándome en esa ciudad, una joven abogada me comunicó que Noel había fallecido:
-¡Ni un día sufrió un día en la cárcel! –decía, fuera de sí -. ¡Estoy furiosa!
Me quedé desconcertado y pensé que en que a veces puede ser confuso el límite entre exigir justicia y caer en el ensañamiento. Sentí lo mismo el mes pasado, cuando algunas personas protestaban porque Fujimori asistió a la boda de su hija en la capilla de la DINOES. De igual forma hay quienes creen que no debió permitirse a Antauro Humala acudir al velorio de su hijo mayor o que debe impedirse que Abimael Guzmán contraiga matrimonio.
Probablemente, una señal de que se pasa del rechazo político al odio personal es cuando se incurre en descalificar a una persona por su lugar de origen, su apellido, su forma de hablar, sus rasgos o su apariencia física (ser gordo parece ser peor que ser corrupto).
Una señal de madurez es aprender a combatir actos o posiciones, no a personas. Es un camino más difícil, pero más eficaz y más sano para uno mismo.
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LA MADRE DEL CORDERO

RADIO SANTO DOMINGO – RSD 102.1 FM

Chimbote - Áncash - Perú

La visita a nuestra ciudad del embajador de Brasil en el Perú, D'Escragnolle Taunay Filho, confirma que, efectivamente, una de las potencias económicas más importantes del mundo tiene interés en estrechar sus vínculos comerciales con nuestro país y, en particular, con Áncash. Esto coloca a nuestra región –y a Chimbote en particular– frente a grandes retos para asumir con creces la posibilidad de comerciar con Brasil. ¿Estamos preparados? Obviamente, en estos momentos, no. ¿Podríamos estarlo en un futuro cercano? Sí. ¿Qué se requiere? ¿Un plan de desarrollo integral? ¿La concreción de la Región Nor-Centro-Oriente Áncash-Huánuco-Ucayali? ¿Mejor infraestructura vial, portuaria y aeroportuaria? ¿Que Chinecas sea una realidad? ¿Implementar una industria manufacturera? ¿Capacitación de los productores agrarios? ¿Y los industriales pesqueros y de otros rubros están listos? ¿Es cierto que se podrá llevar a Brasil productos agrícolas “de la chacra a la olla”, como dice el presidente regional César Álvarez?... y un largo etcétera.

El tema será analizado este sábado 20 de marzo en el programa de análisis “La Madre del Cordero” por los siguientes invitados: Hugo Marquezado Coronado (director de la ONG Atusparia), Luis Málaga Linares (ex presidente de Conveagro Áncash) y Yuri Vivar Miranda (ex jefe del Pronaa Chimbote).

“La Madre del Cordero” , el programa de análisis de Radio Santo Domingo, conducido por el periodista Ítalo Jiménez Yarlequé, se transmite a partir de las 9 de la mañana a través de los 102.1 FM en su dial y en www.radiosantodomingo.pe en internet.

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Italo Jiménez Yarlequé
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La cotidiana (des)confianza

Wilfredo Ardito Vega

-¡Qué avezado eres!
Así me decía una amiga que se interna hasta remotas comunidades amazónicas y andinas para mediar en dramáticos conflictos sociales.
Sin embargo, ella me consideraba temerario porque, varias veces, cuando ya no pasan combis hacia el lugar al que tengo que llegar, he tomado un taxi compartiendo el gasto con algún desconocido que iba en la misma ruta.
-¿No te daba miedo? ¡Si no lo conocías!
-Por eso mismo –le digo -. ¿Por qué iba a desconfiar?
En varias ocasiones he escrito sobre la desconfianza que sienten muchos peruanos hacia los desconocidos y cómo termina perjudicando precisamente a quien desconfía.
-Si no conoces a alguien –suelo decir –no tienes mayor razón para desconfiar. Desconfía mas bien de las personas que conoces y te han hecho algo.
En mi caso, confieso que, como yo asumo que se puede confiar en los demás, encuentro cierta magia en entablar una relación amable y efímera con alguien que no conozco y que jamás volveré a ver, sea en la combi, el taxi, el avión, la cola del banco o la única mesa disponible del restaurante.
Siento lo mismo cuando intercambio bromas con el cobrador de la combi o converso con el taxista. En este caso, sea que intercambiemos datos sobre comida (por ejemplo sobre los mejores chifas), comentemos sobre lo mal que nos caen determinados líderes políticos, o yo suelte algunos chistes a lo frase W, el trayecto se hace muy rápido y entretenido.
Me parece también que aquellos taxistas que, por sus rasgos físicos, su vestimenta o algún detalle de su apariencia (arete, cicatriz, gorra) podrían sentirse discriminados son aquellos que mejor se sienten cuando uno los trata cordialmente.
A veces me quedo pensando por qué no me encuentro con esos taxistas-delincuentes que angustian a tantos limeños. Ensayo varias explicaciones: la primera, es que tengo suerte; la segunda es que mi Ángel de la Guarda sigue trabajando con ahinco; una tercera es que la proliferación de taxistas-delincuentes es una leyenda urbana, con lo cual sólo queda concluir que, en general, los limeños son personas honestas. La cuarta hipótesis, que no descarto, es que seguro una vez al mes me toca algún taxista-delincuente, pero que ha estado tan entretenido por la conversación que me he salvado. De hecho, mi humor en el taxi es mas bien cínico:
-Sabe una cosa, señor –solía decir el año pasado -, yo no le doy propina al taxista. Le regalo un desarmador.
Eran los tiempos en que los noticieros advertían sobre un taxista que asaltaba a sus víctimas con esa herramienta.
Por si acaso, no respondo por los que le pueda pasar a quien sube a un Tico: dejé de tomarlos en el 2001. Menos respondo por los “taxistas formales” del Aeropuerto que a unos amigos noruegos les cobraron 120 soles hasta el Golf de San Isidro y a un abogado español 150 hasta el Meliá. Esos auténticos carteristas ni siquiera usan desarmador y para recursearse se amparan en su corbata y en carteles que dicen que los taxistas de fuera son peligrosos.
En realidad, la desconfianza generalizada ocasiona numerosos costos a una sociedad y hace que hasta las cosas más sencillas sean difíciles. Por ejemplo, durante los meses en que había una exhibición de vacas artísticas en varios parques de Lima, pude ver a muchas familias tomarse fotos… pero nunca podían salir todos juntos porque, aunque hubiera mucha gente en el parque, no se atrevían a pedirle a nadie que les tomara. Acaso pensaban que no querría hacerlo o, lo más probable, temían que se fuera corriendo con la cámara.
Quizás debo admitir que reservo mi desconfianza hacia quienes ejercen o buscan el poder. En la vida cotidiana, en cambio, creo que no se justifica tanta duda y sospecha.
Si los limeños dejáramos de estar permanentemente desconfiando de quienes no conocemos, nuestra vida sería mucho menos estresante y nuestras actitudes no serían tan agresivas frente a ocho millones de personas que, objetivamente, no han hecho nada para merecer nuestra sospecha.
-Los años me han enseñado a tener cuidado –dicen algunas personas.
A mí, los años me han enseñado a confiar en la gente y a no generalizar las malas experiencias.
Todos ganaríamos en una sociedad cuyos integrantes confiaran más entre sí… Lo dice alguien que intenta hacerlo siempre y a quien, felizmente, hasta ahora, no le ha ido mal en ese camino.
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La importancia de saber elegir

Ítalo Jiménez Yarlequé

¿Dejarías tu casa a cargo de un ladrón? ¿Pondrías al frente de tu pequeño negocio a quien tiene más de una denuncia por corrupción? ¿Elegirías como dirigente de tu barrio a quien se caracteriza por embellecer y realizar obras solo para su cuadra y la de sus amigos más cercanos? ¿Qué suspicacias te despierta quien ingresa a la gestión pública con pocos recursos y sale de ella con más de una propiedad y bienes? ¿Nombrarías para edificar tu casa a alguien que no está calificado, es decir a un abogado en vez de un ingeniero civil?
Muchas veces tomamos decisiones sin reflexionar, sin mayor ejercicio de la razón, sin darnos cuenta que ellas definen el rumbo de nuestra sociedad y de nuestras vidas. Y aún más importante: la vida y futuro de nuestros hijos y descendientes. Luego lo lamentamos profundamente. Criticamos la impunidad, los escándalos de corrupción, los elevados índices de inseguridad, la informalidad, el desorden, el maltrato en nuestros hospitales y centros de salud, la ineficacia e ineficiencia de los gobiernos locales, regionales y de la mayoría del aparato estatal  en la búsqueda del bienestar y desarrollo de la población… pero consentimos todo ello, directa o indirectamente, con nuestra pobre y famélica conciencia ciudadana.
Es casi sistémico –y sintomático- que cada cuatro o cinco años demos o permitimos que la espada del poder llegue a manos de los menos indicados, de quienes hacen de la política no una vocación sino una profesión, un medio para enriquecerse, una fuente para ensanchar las entrañas y sus bolsillos, de quienes no reúnen suficientes capacidades morales ni profesionales, de aquellos inconsistentes que carecen de coherencia y lealtad a una ideología, pensamiento o programa político, que cambian de color y camiseta partidaria guiados solo por sus apetitos y ambiciones personales, que capturan medios de comunicación y periodistas para ponerlos al servicio de su avidez y codicia, y luego lamentamos cuando la blanden contra nuestras justas y válidas aspiraciones.
Por eso, es importante, ¡vital!, que este y el próximo año en los que volveremos a tener la oportunidad de realizar el ejercicio de elegir aprendamos a hacerlo, previo análisis de las ofertas electorales, del pasado político de los candidatos, del contraste de planes y del análisis de equipos técnicos.
No apoyemos más a ladrones, embusteros y corruptos, castiguémoslos al no otorgarles el voto a fin de que no rellenen más sus ya abultados bolsillos, mientras exprimen los nuestros y además cobran sustanciosos sueldos públicos. Es hora de decir basta a los políticos corruptos, basta de repartos, de turbulencias, de pestilencias y contubernios. Llamemos a las cosas por su nombre y cambiémoslas. Maduremos el acto de elegir.
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REAPARECIENDO A TRAVÉS DE LA RADIO

Amigos, saludos y un fuerte abrazo para todos, los invito a participar conmigo este y todos los sábados de cada semana en el programa "La Madre del Cordero", a través de Radio Santo Domingo 102.1 FM o en internet mediante https://www.radiosantodomingo.pe/ , de 9 a 10 de la mañana. El programa, como muchos de ustedes ya saben, es de entrevista, análisis y debate de los temas más importantes que están en la agenda de nuestra ciudad y el país. Participen y, junto con nosotros, ¡promuevan el cambio!


Participen con sus comentarios y opiniones llamando a los siguientes números: 327435 ó al nextel 410*7272. También pueden escribirnos a través de la página web de la radio.
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Un cambio de actitud es la actitud

Ítalo Jiménez Yarlequé


¿Desea obras realmente importantes, que impacten positivamente en su bienestar y desarrollo personal, familiar y comunal? ¿Está cansado de veredas, carreteras, aulas, servicios básicos e infraestructuras que colapsan antes de lo previsible? ¿En vez de una fuente ornamental prefiere un parque en su zona de residencia? ¿Busca potenciar sus habilidades y capacidades para insertarse en cadenas productivas y generarse mejores ingresos?... ¿Qué espera entonces para dejar de ser espectador y pasar a ser protagonista?

El desarrollo depende no solo de las autoridades (es un tema demasiado importante y vital para cometer el error de dejarlo únicamente en sus manos -y en algunas largas uñas), requiere del compromiso y la participación de todos: especialistas, técnicos, líderes y, fundamentalmente, usted, para discutir pública, participativa y democráticamente los problemas y obstáculos a superar en la elección de caminos adecuados para mejorar nuestros índices de desarrollo humano. Obviamente basados en el diálogo y la concertación, con la fuerza que nos da la Ley del Presupuesto Participativo, por citar un ejemplo.

Usted, yo, nosotros, todos, tenemos el deber de superar el viejo paradigma de una planificación para el desarrollo excluyente, en la que las autoridades y técnicos priorizaban el aspecto económico-material (como infraestructura, servicios, tecnología, etc.) en desmedro de una visión integral que, además de lo anterior, busque ampliar capacidades, información, libertades, derechos y deberes, autoestima y equidad.

En esta visión los ciudadanos ya no deben ser percibidos como meros objetos pasivos de desarrollo (“los demás lo hacen, es su deber”), sino como sujetos activos, participantes, como el epicentro mismo de su desarrollo. Como dueños de sus destinos, deben participar en alcanzar la meta común de mejorar las condiciones y la calidad de vida propia y de los demás, poniendo los mayores esfuerzos y creatividad para crecer no solamente en el aspecto económico sino preponderadamente como seres humanos, ampliando capacidades y oportunidades no sólo para tener más (propiedad) sino para hacer más (producir) y ser más (crecer como personas).

Para ello, requerimos un cambio de actitud frente a la vida y asumir el desarrollo como meta personal y colectiva, sin escatimar esfuerzos. Es decir, hay que entrar a la cancha y jugar nuestro partido: en época electoral, eligiendo responsablemente ideas y programas viables; proponiendo y sustentando proyectos de bienestar común; vigilando y fiscalizando el uso de los recursos públicos (lo que incluye rechazar y denunciar la corrupción, es decir el viejo y nocivo “roba, pero hace obras” que comentamos en una anterior columna). Empecemos por organizarnos en nuestra calle, en la manzana, en el barrio, en el pueblo joven, pongámonos el uniforme de la ciudadanía y dirijamos la proa hacia los mares de la democracia participativa. Sé arquitecto de tu destino y del destino de los tuyos. Un cambio de actitud es la actitud que más necesitamos.
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Corrupción, algunas causas que atacar

Ítalo Jiménez Yarlequé

En el post anterior hablábamos de lo pernicioso de la corrupción para nuestra sociedad y anunciábamos que pondríamos a consideración de ustedes, amables lectores, algunas variables que generan y promueven esta lacra. Obvio que no son las únicas a tener en cuenta, pero son importantes.
En primer lugar, debemos resaltar que el paupérrimo nivel de educación en valores pasa la factura finalmente a través de una relación inversamente proporcional al nivel de corrupción. Este es un punto que pasamos por alto, o minimizamos, por estar siempre buscando la viga en el ojo ajeno; por practicar ese conocido deporte nacional de volcar las culpas y responsabilidades en los que nos rodean y no cuestionarnos ni cuestionar qué clases de personas y ciudadanos estamos formando en casa.
En segundo término apuntemos al clientelismo y la falta de transparencia en las instituciones públicas, que son otros notorios insumos para la hirviente y ancha olla de la corrupción. Es insoslayable la negrura y turbidez con la que actúan los distintos gobiernos públicos. El clientelismo en todos los niveles de gobierno es muy elevado. Nuestras municipalidades y empresas públicas están plagadas de empleados que están allí por ser del partido o amigos de la persona oportuna. Abundan los empleados que entraron de forma provisional y se quedaron allí de por vida, que carecen de valores de servicio y que nunca se jugarán su puesto por defender el interés general. También es incomprensible que, salvo pequeñas excepciones, no existan mecanismos mínimos de evaluación del desempeño de nuestros servidores públicos. Como consecuencia, la carrera está demasiadas veces vinculada a las fidelidades personales y no a la valía y profesionalidad.
En tercer lugar, tenemos demasiadas normas innecesarias y muchas leyes necesarias que no existen, y cuando existen no se cumplen y no ocurre nada. Las leyes de incompatibilidades son sistemáticamente violadas; no se regulan los conflictos de interés; en fin, parece que no nos tomamos muy en serio la prevención y la lucha contra la corrupción… y hay que ver cómo nos va.
Exhortamos a una preocupación mayor por dar formación e información a la ciudadanía sobre los enormes daños que causa a un país la corrupción. Deberíamos incorporar a la educación formal un análisis de la corrupción y sus efectos. La sociedad civil debe implicarse de modo más comprometido en esta lucha, porque resulta insostenible para nuestras expectativas de bienestar, desarrollo y democracia, convivir y justificar a la corrupción y los corruptos; por ello, invocamos y llamamos a una respuesta contundente y efectiva de todos contra este cáncer moral, ya que una sociedad no puede resignarse a él y, por el contrario, es su deber exigir urgentemente de nuestros representantes una respuesta consensuada y efectiva contra tal lacra social. Sus acciones, más que sus dichos y discursos contra ella, pueden ser buenos indicadores para decidir por quién o quiénes votar en los jornadas electorales que se cumplirán entre este año y el próximo.
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